miércoles, 30 de abril de 2014

MI PRIMER PREMIO DE NOVELA

Quiero compartir esta noticia con vosotros, amigos lectores: El otro día recibí la llamada telefónica del Presidente del jurado de la V edición del Premio Internacional de Novela “Alcorcón Siglo XXI”.
 Me notificó que mi novela, La travesía de los sueños, había sido la ganadora. Imaginaos mi alegría pues es la primera vez que envío una novela a concurso, y se ha hecho con el primer premio. Mi obra se ha impuesto a las 71 novelas presentadas, escritas en castellano, y procedentes de 14 países. De ellas, 23 han sido enviadas desde diferentes puntos de la geografía española (Madrid, Vizcaya, Andalucía, Asturias, Extremadura, Galicia y Aragón) y las 47 restantes, desde Argentina, México, Alemania, Colombia, Francia, Luxemburgo, Cuba, Italia, Venezuela, EE.UU., Chile, Portugal y Perú.
 La travesía de los sueños fue la primera novela que escribí, allá por 2009 y a la que tengo un gran cariño pues en ella intervienen personajes de nuestros pueblos. La dejé reposar y escribí otras dos: La pasión de Balboa y  Orellana:de Truxillo al Amazonas, ambas ya publicadas, la primera por Roca Editorial y la segunda por la Editora Regional Extremeña.(Todo un lujo, la verdad).
El año pasado retomé La travesía…y, después de revisarla y corregirla de nuevo, la envié este año al Concurso Internacional de novela Alcorcón siglo XXI. El premio en metálico es modesto, pero lo importante no es la cuantía económica sino que, además, te publican la novela.

Ya os tendré informados de la entrega del premio que será el próximo mes. 

domingo, 27 de abril de 2014

"FANTAS Y MUNDO" una web de cultura y literatura, hace una crítica literaria sobre LA PASIÓN DE BALBOA


"Una pasión que nos conquistará y nos llevará a conocer un Nuevo Mundo de dimensiones desconocidas y tan distinto que cautivó a este extremeño con tan mala suerte como gran coraje"

Morgana Mejere hace una crítica literaria sobre la obra La pasión de Balboa, desde la web de crítica literaria Fantas y mundo:
  • Aquellos que disfrutamos con la historia, los que miramos más hacia el pasado que hacia el presente y que dedicamos nuestro afán y nuestro estudio a tiempos pretéritos, sabemos lo difícil que es tener un conocimiento fidedigno del “mundo real” en otras épocas. La Historia, escrita por los vencedores, nos habla de los grandes Césares, de los Emperadores, de los Reyes, de los valientes y esforzados guerreros que partieron a Tierra Santa, pero tiende a dejar de lado, con una gran tendencia a estereotiparlos, a los personajes ajenos a esta clase dominante: las mujeres, los ancianos, los niños, y el pueblo... 
Para seguir leyendo pica en la imagen de abajo y leerás el artículo completo de  Morgana Mejere y su crítica sobre la obra. 

PICA EN LA IMAGEN

LA ESCRITORA DE LOS CONQUISTADORES EXTREMEÑOS EN LA CASA DE AMÉRICA DE MADRID


11/10/2013. "Quizás sea la única escritora extremeña que escribe sobre protagonistas extremeños", afirma Rosa López. La escritora acaba de publicar La pasión de Balboa, una novela histórica que coincide con el quinto centenario de la llegada de Vasco Núñez de Balboa al Océano Pacífico. La autora ya ha escrito sobre otros conquistadores extremeños, cuya figura e importancia reivindica al mismo tiempo que hace un guiño a su propio lugar de origen. Rosa López define a Núñez de Balboa como "entrañable, decidido, inteligente y un gran negociador". Para este libro ha llevado a cabo una gran labor de documentación consultando archivos históricos y crónicas de la época. Además, ha reconstruido la infancia del explorador, anticipándose al momento en que pasó a ser un personaje reconocido. 





Presentación del libro La pasión de Balboa, de Rosa López, en la que participaron la propia autora y el escritor Alfonso Mateo Sagasta. El Museo Naval y la Casa de América emprenden el proyecto conjunto de conmemorar los 500 años de la llegada de Vasco Núñez de Balboa al Océano Pacífico. La programación monográfica incluye la exposición 'La exploración del Pacífico: 500 años de Historia', y un programa complementario de actividades de carácter divulgativo.

RESEÑA LITERARIA SOBRE LA PASIÓN DE BALBOA, DESDE NUEVA YORK

La pasión de Balboa es un inolvidable viaje al pasado, una cita con la Historia que está llena de deslumbrantes personajes. Una expedición conducida por el ilustre conquistador extremeño que narra de manera exquisita la llegada a un continente desconocido y las leyes y costumbres de los nativos que poblaban estas tierras. Así acaba la reseña desde Nueva York sobre la novela La pasión de Balboa, para leerla entera pica en la imagen que te llevará al enlace de Crónicas desde Nueva York.

Reseña literaria sobre La pasión de Balboa, desde Nueva York

LA PASIÓN DE BALBOA EN AMAZON, VERSIÓN KINDLE

Puedes empezar a leer La pasión de Balboa en tu Kindle (ebook) en menos de un minuto. Haz clic en la imagen para verlo, también puedes ver los detalles de la novela, las opiniones de los lectores...

jueves, 24 de abril de 2014

NARRATIVA BREVE ENTREVISTA A ROSA LÓPEZ CASERO


·                                  
·         NARRATIVA BREVE.COM
     FRANCISCO RODRÍGUEZ CRIADO                  
·                  


Escritora Rosa López Casero. Imagen cedida por la autora

LAS ENTREVISTAS DE NARRATIVA BREVE

Rosa López Casero

La pasión de Balboa (Roca Editorial, 2013)

Rosa López Casero es escritora y psicóloga. Nació en Torrejoncillo, Cáceres, y en la actualidad vive en Coria. Ha escrito decenas de libros de textos para educación infantil y primaria para la editorial Everest y es colaboradora de El Periódico tremadura. Comenzó escribiendo textos narrativos ultrabreves, si bien en los últimos años ha centrado su tarea creativa en la escritura de novelas históricas.
Charlamos con ella con motivo de la reciente publicación en Roca Editorial de su novela La pasión de Balboa.

Francisco Rodríguez Criado: Como todo el mundo sabe, Extremadura es tierra de conquistadores. Podríamos citar, entre otros, a Francisco Pizarro, Hernández Cortés, Francisco de Orellana, Inés de Suárez y, cómo no, a Vasco Núñez de Balboa. Me gustaría saber si sus raíces extremeñas han influido en su decisión de escribir una novela sobre él.
Rosa López Casero: Puede que sí. Como extremeños, desde pequeños nos hemos imbuido con las gestas de nuestros conquistadores y eso hace que los veamos más próximos. Por otra parte, mi objetivo es dar a conocer la vida y hazañas de estos personajes tan singulares que merecen un papel en la historia y ser conocidos por el gran público. 

F.R.C.: La relación entre historiadores y novelistas está marcada por constantes desencuentros. Algunos historiadores reprochan a los novelistas del género que en ocasiones dejen a un lado el rigor histórico en beneficio del interés narrativo. ¿Qué puede decir sobre este tipo de controversias?
R.L.C.: La novela histórica debe basarse en hechos fidedignos documentados. Pero toda novela es ficción. Si un lector quiere profundizar en la Historia, lee libros de Historia. La novela histórica nos ayuda a conocer épocas remotas, personajes, lugares, a través de su lectura, de una forma más  amena que consultando libros de Historia.    
Creo que el papel del historiador y el del escritor de novela histórica son diferentes. El escritor ayuda al lector a evadirse y disfrutar de hechos históricos novelados; en la Historia existen muchas lagunas que debemos rellenas de una manera literaria pero que es ficción.


La pasión de Balboa (Roca Editorial, 2013).
F.R.C.: Cabe suponer que la conquista de América, como todo en esta vida, está llena de luces y sombras. ¿Podría explicarnos cuáles son, en su opinión, los mejores y los peores aspectos de la conquista? ¿Comparte la visión negativa que tienen muchas personas –españoles, incluidos– de la conquista del Nuevo Mundo?
R.L.C.: Como aspectos positivos, permitió la apertura de nuevas rutas comerciales, el intercambio de productos, además de aportar la cultura, lengua, tecnología…
Los peores, los atropellos contra los naturales por parte de algunos hombres, de esos que existen en cualquier parte y que disfrutan subyugando al débil cuando se ven con un arma en la mano y la ley de su parte. 
Mi respuesta a la segunda pregunta es rotundamente NO. Los españoles no debemos sentir vergüenza por lo concerniente al descubrimiento y conquista de América. Los excesos hay que verlo con los ojos del hombre del Renacimiento y considerar que la leyenda negra urdida por ingleses y holandeses, principalmente, ha contribuido, y mucho, a la proyección de esas sombras.

F.R.C.: Intuyo que durante la concepción de La pasión de Balboa tuvo que investigar mucho para conocer a fondo a Vasco Núñez de Balboa. ¿Se ha topado durante el proceso creativo con algún personaje –no necesariamente famoso– sobre el que le gustaría escribir otra novela?
R.L.C.: A ver: Francisco Pizarro aparece en mis tres novelas escritas, en diferentes épocas de su vida, Fernández de Oviedo, en dos de ellas. Pero ha sido una casualidad. No me he plantado escribir sobre ningún otro personaje de la conquista americana porque creo que con tres libros sobre este tema ya es suficiente. Mi mente está ahora en otros personajes, también históricos, pero en España.

F.R.C.: Anayansi, pese a ser un personaje secundario en La pasión de Balboa, acaba teniendo gran significación en la trama. ¿Quién es Anayansi y qué papel desarrolló en la vida y obra de Balboa?
R.L.C.: Fue un personaje real, hija de un cacique, y compañera de Balboa, aunque los cronistas no se molestaron ni en investigar su verdadero nombre. Creo que ejerció gran influencia en Balboa y le enseñó a comprender y amar a su pueblo. La relación Anayansi-Balboa fue un símbolo clave del intercambio cultural del mestizaje y, sobre todo, de la convivencia pacífica entre los pueblos.

F.R.C.: Cerramos la entrevista con una petición: que nos recomiende un cuento para la sección 1001 cuentos o un poema para 1001 poemas.
Como poema, elijo Don de la distancia, de Mario Lourtau, joven poeta extremeño accésit del premio Adonais.



miércoles, 23 de abril de 2014

TIEMPO DE LIBROS



     ROSA LÓPEZ CASERO

Que una pequeña ciudad como Trujillo, de casi diez mil habitantes, sea capaz de organizar una Feria del Libro durante tres años consecutivos, es un hecho loable que ensalza a sus organizadores y es signo de que entre sus prioridades está promocionar la cultura. Sobre todo, cuando la lección inaugural corre a cargo de un escritor consagrado y premio Planeta como  Juan Manuel de Prada y tienen la gentileza de invitar a escritores cacereños (entre los que me incluyo).
Presentar mi segunda novela histórica en dicha Feria, arropada por la Directora de la Editora Regional extremeña, Rosa Lencero, y por el catedrático de la UEX, Fernando Serrano Mangas, es un lujo que se da por bien pagado cuando ves la cara satisfecha de quienes te escuchan.
Este mismo ejemplo de Trujillo lo siguen, afortunadamente, otras ciudades extremeñas como Cáceres, Plasencia, Almendralejo, Mérida, Badajoz. Y más si tenemos en cuenta que, además de la invitación de famosos ─como reclamo─, se preocupan de promocionar a los escritores de la tierra. Todo un detalle. Ejemplos como estos deberían cundir en nuestra Comunidad Autónoma.
Al llegar la primavera, brotan las Ferias del Libro en Extremadura. Los libros son las flores más valiosas, aquello que perdurará a pesar de las modas o de las ideas, los que te acompañan siempre, te alegran, animan, informan, conmueven, transmiten sosiego, belleza y ─lo más importante─, con estas Ferias se trata de remover los sentimientos de las personas y la voluntad de los jóvenes que son nuestro futuro. El día que una carpa, en una Feria del Libro, esté llena de gente joven, ese día habrá triunfado la cultura.
La lectura forma críticos, gentes disconformes que piensan por sí mismos, que pueden estar de acuerdo, o no,  con lo que leen y emiten sus propias respuestas.
 Corresponde al lector sacar las conclusiones y analizar el revulsivo que necesita. Por eso sigo pensando que, un libro, además de enriquecer nuestro espíritu, nos enseña a caminar.
Nos provocará alegría, pena, hastío, ilusión, interés por saber más. Nos sumerge en un mundo de sensaciones, agradables o no. Pero nunca un libro nos dejará indiferentes.   

LIBRO DE CUENTOS: LA TERCERA BALADA DE BRHAMS

El lunes, 21 de abril, dentro de la Jornada inaugural de la Semana de Libro de Moraleja 2014, se presentó el volumen de cuentos CERTAMEN DE CUENTOS "VILLA DE MORALEJA" 1994-2013. Editado por la Diputación de Cáceres.
Mi cuento LA TERCERA BALADA DE BRAHMS obtuvo el primer premio en 2011. Os lo dejo completo. Es mi regalo a los lectores de este blog en el Día del Libro.


                            LA TERCERA BALADA DE BRHAMS
Paolo levantó la tapa del piano y se sentó en la banqueta con forma de pájaro. Un fuerte espasmo le agarrotó los dedos. No era la primera vez: en los últimos meses le había ocurrido con frecuencia alarmante. Nadie debía darse cuenta del problema. Simuló acomodar las partituras. El calambre solía pasar pronto.
Los asistentes dejaron de masticar galletitas, cesaron en sus conversaciones y cuchicheos para seguir el concierto. Paolo, acariciando las teclas, comenzó a interpretar a Brahms.
 Pero el clima jugaba en su contra: una tormenta de verano estaba en pleno apogeo. Los relámpagos dibujaban culebras ardientes y convertían el horizonte en un cuadro abstracto, una pintura que figuraba rasgarse con el fragor de los truenos. Comenzó a llover con furia, y parecía que el cosmos iba a hundirse.

Mientras Paolo ejecutaba  la “Tercera Balada de Brahms”, un resplandor inundó el gran salón del palacio de la Embajada. Un rayo acababa de penetrar por un ventanal, una luz sobrenatural que recorrió el camino rectilíneo de la barra de hierro del cortinaje, saltó hacia la otra barra en la siguiente ventana y salió por ésta. Decenas de ojos presenciaron atónitos la escena.
Paolo interrumpió la obra. Se enderezó la pajarita roja, se estiró el smoking y esperó a que los gritos de los asistentes se extinguieran y volviera la calma. El pianista levantó la mirada, la fue posando en cada uno de ellos hasta detenerla en la mujer vestida con un elegante traje rojo, largo, que estaba quitándose unos guantes hasta el codo, al estilo Gilda, y que desde un extremo de la sala lo miraba con admiración. Era Elena, su mujer, con la misma cara de niña adolescente de la que él y su hermano habían estado enamorados como romeos. Pero fue él quien la conquistó. El artista se sentía transportado por esa imagen, y eufórico de pensar que ella vibraba con su música. Lo amaba a él, lo admiraba por su talento y por su fama, no en vano era el homenajeado esta noche en la Embajada. Su retirada como músico era irreversible.
Mientras los invitados trataban de recomponerse después del sobresalto por el rayo intruso, Paolo comenzó a tocar las teclas como si de una amante se tratara, con suaves compases tranquilizadores. Se acordó de Alexandro, su hermano gemelo, al que le gustaba tanto esta pieza; recordó su infancia repleta de mendrugos y privaciones, de cómo pudieron salir de la pobreza en aquel pueblecito de la Toscana y estudiar música con grandes maestros gracias al mecenazgo de una de las familias más importantes de la región.

Paolo y Alexandro eran como un ojo a otro ojo. Nadie podía diferenciarlos, ni siquiera sus padres. Paolo siempre había tenido reparos en reconocer que su hermano era más brillante que él en todo, contaba chistes como nadie y resultaba atractivo a las chicas. Pero él aparentaba no sentir envidia de su gemelo, incluso fingía que lo admiraba. Como aquel día en la escuela cuando Alexandro fue el único que supo recitar de memoria al maestro: “Ramón Berenguer Entenza fue hecho prisionero mientras dormía y tomó el mando Bernardo de Rocafort, que de victoria en victoria, casi quedó hecho dueño del imperio”. Paolo recordaba que los alumnos se quedaron con la boca abierta y el maestro colocó a Alexandro el primero de la clase. Él dijo a todos que se sentía muy ufano de tener un hermano tan inteligente. En su mente resonaban las palabras del maestro informando a sus padres de que no cabía duda que Alexandro lo superaba con mucho, pero que, sin embargo, Paolo era un chico más constante y aplicado, que llegaría lejos. Siempre supo jugar su papel de niño bueno.
En su primer concierto juntos, siendo adolescentes, Alexandro se llevó las mejores felicitaciones de sus maestros y una bandada de jovencitas no dejaron de revolotear a su alrededor mientras Paolo, más tímido, observaba los éxitos de su hermano con rencor; no soportaba que fuera mejor que él en todo. Además, Elena prefirió a Alexandro y se prometieron.
Con frecuencia las chicas los confundían, y lanzaban a Paolo miradas  provocadoras y se le insinuaban creyendo que era Alexandro. Él se sonrojaba, aunque, a veces, se atrevía a suplantar a su hermano en los ligues amorosos. Así consiguió a Elena, haciéndose pasar por Alexandro, en un principio.

Ahora se avergonzaba de las trampas que le había puesto a su hermano: desafinando sus instrumentos, cambiándole las partituras, encerrándolo en la buhardilla para que no llegara a tiempo a algún concierto importante, propagando hazañas indignas que Alexandro nunca cometió, pero que lo hicieron merecedor de mala fama.       
Los mecenas se cansaron pronto de la inconstancia de Alexandro y prefirieron contar con la presencia de Paolo en sus celebraciones importantes. Siempre fue un espíritu inquieto. Aunque según los entendidos, Alexandro tenía más talento musical que Paolo, éste aseguraba que su hermano no deseaba pasarse la vida descargando su agresividad sobre las teclas y pegado su culo a una banqueta. Hasta que un día Paolo le dijo que su novia ya no le amaba, que lo prefería a él y se casarían. Alexandro enloqueció por la pérdida de Elena y Paolo lo ingresó en un psiquiátrico. Hizo correr la voz de que su hermano se había unido a una expedición por la selva amazónica, que le gustaba la vida bohemia, vivir sin ataduras. A sus padres les llegaron noticias de que tenía contactos con la mafia, que deseaba otros alicientes, vivir aventuras, viajar por países exóticos.

Desde hacía muchos años nadie había vuelto a saber de Alexandro. Nadie, excepto su hermano gemelo.

Paolo llevaba tiempo pensando que era el momento de retirarse. Mejor hacerlo ahora, en pleno éxito, con una carrera plagada de triunfos y reconocimientos. Prefería retirarse a tiempo y ser recordado como una gran figura a que lo retiraran los calambres, cada vez más frecuentes, y la gente pensara que su talento se había marchitado. Le satisfacía la publicidad que se había dado de su último concierto en el palacio de la Embajada. Se vanagloriaba cuando veía su imagen, como la de un actor famoso, en los carteles expuestos por toda la ciudad, y el anuncio de su recital en las más importantes cadenas de televisión y radio. Por eso le rendían este homenaje: por ser el músico más destacado y porque desde esa noche no volvería a dar ningún concierto.   
De repente, al levantar la cabeza, vio a su bella esposa enfundada en el traje rojo, más enigmática y sensual que nunca. Deseaba terminar el concierto para dirigirse a su encuentro. Se sentía cada día más fascinado por aquella mujer a la que amaba desde su juventud. Era su inspiración, aunque el temor a perderla le impedía confesarle la verdad. En ocasiones se mortificaba y reconocía que era un cínico, pero todo lo que había conseguido en la vida dependía de su silencio.

Los truenos y relámpagos actuaban cada vez más espaciados. La tormenta por fin se alejaba y todo volvía a la calma.
Cuando Paolo se disponía a reanudar la “Tercera balada de Brahms”, creyó divisar entre los invitados el rostro de Alexandro. Quizá había sido un espejismo, pero en ese instante recordó un pasado que creía enterrado. Un escalofrío sacudió su cuerpo, como un mal presagio. Por un momento interrumpió la melodía. Creyó ver odio y resentimiento en los ojos de Alexandro, y, en sus labios, la sonrisa burlona de la Parca.
Simultáneamente una mano enfundada en un desaprensivo guante negro, emergió por entre unos cortinajes del salón y tumbó uno de los candelabros. Las velas prendieron fuego a una cortina. Como en una metástasis, las llamas extendieron sus lenguas de fuego de los cortinajes al resto de la tapicería de lujo dispuesta en una esquina del gran salón. Algunos invitados corrieron hacia el extremo de la sala libre de las llamas, otros huyeron sin saber adónde. El fuego, aunque de escasas dimensiones, había provocado el pánico necesario para que el plan del vengador saliera según lo previsto.
Sonó un tiro. Su estruendo se confundió con el de un trueno.
El piano dejó escapar un acorde disonante.
Con la confusión del momento, nadie se percató del disparo ni del acorde desagradable. Tampoco de que un cuerpo era arrastrado hasta la puerta cristalera que ocultaba el cortinaje. Elena sintió que una mano tiraba de ella, la rescataba de las llamas y, en un rincón, la besaba y le desgranaba palabras de amor.
En cuestión de minutos, con la ayuda eficaz de la servidumbre, se sofocó el fuego y se restableció la calma. Las llamas sólo habían afectado a una esquina del salón.
El embajador dirigió unas palabras de agradecimiento y pidió disculpas a los invitados. Se congratulaba porque todos hubieran salido ilesos. No obstante, proponía suspender el concierto hasta la noche siguiente o, si lo preferían, tomarían un cóctel en el ala sur del palacio y continuaría la velada. La gente prefirió seguir, intentando aparentar serenidad. Se decían que ya  no iban a ocurrir más incidentes.
Al cabo de una hora, el embajador solicitó al pianista que les hiciera el honor de continuar con el concierto de Brahms. Él asintió con un movimiento de cabeza, se sentó al piano y comenzó a interpretar al genial compositor. 
Los comensales lo escuchaban emocionados. No sabían si la emoción se debía a los confusos episodios de esa noche o si realmente el músico tocaba ahora con más garra y un dominio impecable. Los acordes eran más intensos, más sublimes, de un virtuosismo apabullante. Ni el propio Brahms hubiera pensado que su obra sería tan oportuna para este momento. Nunca fue tan bien aplicado el Allegro.
Tan impactados estaban los invitados que ninguno, ni siquiera Elena, reparó en que la pajarita del pianista era negra en vez de roja.

ESTE CUENTO FUE GANADOR DEL XVIII CERTAMEN DE CUENTOS “ VILLA DE MORALEJA” EN  2011
                                        Rosa López Casero

                                       CORIA (Cáceres)

PRESENTACIÓN DE MI NOVELA "ORELLANA" EN LA FERIA DEL LIBRO DE CÁCERES



DÍA DEL LIBRO 2014





FELIZ DÍA DEL LIBRO 2014
PARA TODOS LOS AMANTES DE LA LECTURA

ADIÓS A GABO




No estoy triste porque haya muerto Gabo.
Uno muere cuando nadie le recuerda.
Gabriel García Márquez, con su muerte terrenal, acaba de alcanzar la inmortalidad.

Y mientras haya una persona que lea cualquiera de sus escritos, él permanecerá vivo. Debemos alegrarnos porque escritores como él hayan existido.

lunes, 21 de abril de 2014

Entrevista a la escritora extremeña Rosa López Casero


(ENTREVISTA REALIZADA PARA VENTANADIELÉCTRICA EL 22 DE ENERO DE 2013)



(Las fotos, que aparecen en esta entrevista, han sido cedidas por Rosa López Casero.)


Rosa María López Casero

                «Con nueve o diez años comencé a escribir una novela»
                                                      Rosa López Casero

Por Pilar F.Bravo

 La conocí en un taller literario, hemos compartido uno presencial y otro online, con dos profesores excepcionales, todo hay que decirlo (espero que se den por aludidos). Después nos hemos embarcado en proyectos comunes como un blog 5alas5... Lo mismo escribe un libro de micros, un ensayo, una novela, da una conferencia, anima un Club de lectura o participa como invitada en talleres literarios, como aparece en los premios Planeta y coincide con Boris Izaguirre o Jordi Pujol. Tiene los ojos de la Taylor, un tesón de acero, ganas y material para rato y además motiva a cualquiera que esté a su lado... Y sigue creciendo.

Rosa López Casero nace en Torrejoncillo (Cáceres). Reside en Coria desde 1978.

Licenciada en Psicología por la Universidad de Salamanca. Tiene estudios de Filología, Historia, Sociología, Magisterio y Pedagogía, y diplomada en Inglés por la E.O.I. de Madrid.       
Ha colaborado con la Editorial Everest. Ha sido directora del Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica del Sector de Coria (EOEP), durante varios años. Ha sido miembro del jurado en diversos certámenes literarios. Ha impartido cursos de Animación a la lectura y participado en el Programa de Fomento de la Lectura de la Junta de Extremadura. Ha impartido conferencias literarias en Cáceres, Madrid, Barcelona, y Jerez de la Frontera. Algunos de sus cuentos y microrrelatos han sido premiados o han resultado finalistas en diversos certámenes literarios, tanto españoles como extranjeros, y han sido publicados en antologías, revistas, y por internet. 

Es autora de los libros publicadosLa nueva Caperucita, Microrrelatos (Ed. El País Literario, diciembre, 2008); Coria (1860-1960), editado por Ediciones Amberley, 2010 y Museo de la Cárcel Real de Coria. Guía. Excmo. Ayto. de Coria. Edic. Cerro (2000). 

                  

Así mismo, es autora de libros inéditos: un volumen de cuentos y novelas, una de ellas, La travesía de los sueños, ha sido premiada con la Beca a la creación por la Junta de Extremadura en 2011.  

Actualmente, es colaboradora de EL PERIÓDICO de Extremadura, articulista de opinión en Prensa4 de Madrid. Colabora en La crónica de Coria,  en Torrejoncillo Todo Noticias, Noticias Coria,,  con  diversas revistas y en el blog 5alas5.       

Conferencia en el Ayuntamiento de Barcelona
Pilar Fernández Bravo: Te llamas Rosa López Casero. ¿Te gustaría firmar tus libros con otro nombre?

Rosa López Casero: A veces he pensado firmar como Roma (iniciales de Rosa María), incluso lo he usado como seudónimo. Me parece más exótico, menos visto que Rosa.

P.F.: ¿Quién era Rosa L C antes de ser escritora?
R.L.C.: Una psicóloga amante de su profesión, además de esposa y madre de dos chicos.


P.F.: ¿Quién es Rosa L C, hoy?
R.L.C.: En la vida me ha gustado variar, no anclarme siempre en lo mismo. Hoy, mi vida está orientada a la escritura, vivo para ella. Podríamos decir que soy una entusiasta de la escritura que he tenido la suerte de recibir varios premios por mis cuentos y microrrelatos y ver algunos de mis libros publicados.

P.F.: Enhorabuena por todos tus premios. ¿Siempre quisiste ser escritora? Y de ser así quién o qué tuvo la culpa de ese despertar
R.L.C.: Creo que sí. Recuerdo que con nueve o diez años comencé a escribir una novela. La titulé “Las amigas”. Fue durante unas vacaciones. Al comenzar el curso escolar la abandoné. Mi padre me contaba historias y escribía poesía. Y me regalaba libros. Lo recuerdo a pesar de que murió cuando yo tenía siete años; mi madre era una gran lectora y estupenda contadora de cuentos. Ambos fomentaron mi imaginación y creatividad.
   
P.F.: ¿Qué lecturas recuerdas que te marcaron en tu niñez, tu adolescencia o tu juventud?
R.L.C.: Más que los cuentos de hadas (que también leía), prefería leer El jabato, Roberto Alcázar y Pedrín, El espadachín enmascarado, El capitán Trueno ─quizá porque sus aventuras eran mucho más interesantes que las de príncipes y pastoras─, Robinson Crusoe, La Odisea, El Quijote… y los tebeos. También disfrutaba con el Conde Lucanor, Julio Verne, y las leyendas de Bécquer.

P.F.: Eras una lectora muy aventajada. ¿Qué lecturas te han marcado después?
R.L.C.: Sinuhé el egipcio, Los viajes de Marco Polo, Un mundo feliz, Ana Karenina, Madame Bovary, A sangre fría, Crimen y castigo, y toda la literatura del XIX, Cortázar, Borges, Fuentes, Dostoievski, Poe, Steinbeck… 

P.F.: Veo que te gustan las biografías y la novela histórica. ¿Cuáles son las fuentes literarias de las que más has bebido?
R.L.C.: Los latinoamericanos, los clásicos, Kafka, Woolf, Delibes, Pessoa…

P.F.: ¿Qué libro estás leyendo ahora?
R.L.C.: Me hallará la muerte de Juan Manuel de Prada y acabo de releer La perla, de John Steinbeck. 

P.F.: ¿Crees que es importante acudir a Talleres literarios para aprender a escribir y estar al día en técnicas literarias?
R.L.C.: Sí, por supuesto, he asistido a talleres presenciales y por internet. Pienso que son necesarios si quieres formarte en las técnicas literarias. 

P.F.: Umbral, en una de sus columnas de prensa, afirmaba que “leer no es lo contrario de escribir sino la misma cosa, la otra cara de este noble y fecundo oficio”. Se puede, a tu entender, ser buen escritor si no se es buen lector. ¿Lees mucho? ¿Qué tipo de libros lees más?
R.L.C.: Es necesario leer mucho y variado, a mí me provoca multitud de ideas, aprehendo de lo que leo. Si para un cantante o un músico es importante escuchar música, para un escritor es imprescindible leer, empaparte del estilo que más va contigo, apropiarte de ese algo que te impactó y tamizarlo para hacerlo tuyo.
Por obligación, leo numerosos libros relacionados con la historia, ensayos y documentos que me aportan documentación para mis novelas.

P.F.: Además de lectora eres una gran investigadora. ¿Qué se puede conocer de Rosa López Casero a través de sus historias?, ¿te escondes detrás de los personajes y las tramas? y, ¿qué te mueve a elegir un tema?
Impartiendo una conferencia sobre mujeres extremeñas 
R.L.C.: Pienso que todos los escritores dejamos jirones de nuestra vida en los escritos. Subconscientemente proyectamos nuestras vivencias, anhelos, miedos, circunstancias, ilusiones. Escarbando en la obra de cualquier escritor se puede averiguar mucho sobre su interior.
El escritor siempre proyecta parte de sí mismo, es a quién mejor conoce y no podría ser de otro modo.  Se transmite alguna experiencia personal, positiva o negativa, quizá dejamos que emerjan nuestros conflictos interiores. Pero que nadie se equivoque: los escritores falseamos la realidad.
Sobre tu tercera pregunta, creo que yo no elijo los temas, me eligen ellos a mí y yo les doy vida. 

P.F.: Los escritores son unos mentirosos, pero luego está eso de que la realidad supera la ficción… me encanta la dualidad que genera. ¿Crees que, como mujer, tu obra se diferencia de la literatura escrita por hombres? ¿Crees en la literatura de sexos y para sexos?
R.L.C.: No. La literatura es universal y asexual. Eso no quiere decir que muchos de los protagonistas de mis cuentos sean mujeres, quizá porque conozco mejor el alma femenina. O porque, según mi respuesta anterior, reivindico, subconscientemente, la igualdad entre sexos.

P.F.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?
R.L.C.: No necesariamente, pero, a veces, ocurre. Sobre si me enseña algo, sí, por supuesto. Sin pretenderlo, la literatura refleja al escritor.

P.F.: ¿Cuál es tu literatura favorita? ¿Cuáles son tus escritores preferidos?
R.L.C.: Tengo predilección por la novela histórica. Pero me gusta cualquier libro que me motive a seguir leyendo hasta el final y disfrute con lo que me transmite el  autor.
No podría quedarme con uno, afortunadamente, como con un solo pintor o un solo músico. Admiro a los grandes: Cervantes, Shakespeare, Dostoievski, Dickens, Poe, Borges, Kafka, Hemingway, Lorca, Azorín, Machado…  Y del siglo XX me quedaría con algún hispanoamericano (Cortázar, V. Llosa), Steinbeck, Delibes, Muñoz Molina, Matute, Freire, Prada…  

P.F.: Ana María Matute se inventa supersticiones. Una de ellas es no mirar nunca el folio en blanco, crear en soledad, corregir con lápices de colores sus manuscritos y jamás ponerse de “espaldas a una puerta”. Juan Ramón Jiménez necesitaba imperiosamente el silencio. A Sartre, en cambio, le gustaba el ruido y escribía en los cafés. ¿Tienes alguna manía a la hora de crear? ¿Alguna rutina establecida, música, silencio… o te basas en la inspiración del momento?
R.L.C.: No tengo manías, supongo. Solo que siempre escribo en el mismo sitio, en la misma silla y a las mismas horas. Pero no creo que eso sean manías. Rutinas sí, porque pienso que hay que ser constantes y escribir todos los días y las horas que se pueda.
No soy exigente. Puedo escribir con ruido a mi alrededor y, a veces, con música de fondo.

 P.F.: Eres muy disciplinada y la disciplina tiende un puente hacia el éxito, te lo aseguro. A mí me falta ese puente. ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos... ?
R.L.C.: Sí. Para escribir necesitas estar solo, y el hecho de tener enfrente de mi ventana la catedral y el campo, son un marco incomparable que me inspira y me olvido de salir y relacionarme con los demás. Doy a leer mis escritos a mis hijos, a mis amigos y a algún escritor que es implacable con sus críticas, pero que se lo agradezco.   
Creo que es imprescindible que alguien te lea, te corrija, y te haga ver tus defectos. Echo de menos encuentros con escritores, tertulias, y las reuniones que teníamos asiduamente los antiguos compañeros de taller.

P.F.: Yo también echo de menos ese tipo de tertulias. ¿Cómo es tu proceso de corrección?
R.L.C.: Prefiero escribir todo el texto poniendo lo que me sale para luego ir corrigiendo el borrador.  Lo que ocurre es que el proceso de corregir no termina nunca, siempre se puede mejorar.

P.F.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueada, sin ideas? Y si ha sido así, ¿cómo lo has superado?
R.L.C.: No, afortunadamente. La fuente de mi imaginación mana con fluidez. Siempre tengo en la retaguardia ideas para un cuento, una novela, sólo esperan a que les dé vida. El escritor debe controlar el proceso creativo de principio a fin teniendo siempre presente qué es lo que quiere contar, así es más difícil bloquearse.
Ocurre que nunca me pongo a escribir si no tengo antes una idea que va cobrando forma en mi cabeza y pugna por salir. Otras veces es una conversación, algo que he visto en la calle, un artículo que leo… En ese momento concibo un argumento y, si no tengo tiempo, lo anoto para que no se me olvide y más tarde, lo desarrollo, quizá por eso no me he enfrentado al papel en blanco. Hasta ahora, siempre tengo una historia que contar, lo que necesito es tiempo para gestarla y parirla.

Con Pilar Galán, excelente escritora extremeña,
quien escribió el prólogo de su primer libro.
P.F.: Digna tú por esa fuente que no deja de manar. ¿Cuál es tu ambición como escritora? ¿Adónde quieres llegar?
R.L.C.: Pienso que una de las premisas más importantes que debe asumir un escritor es la de creer en sí mismo, confiar en su intuición y capacidad, aunque se equivoque. Solo con una actitud positiva y ambiciosa se alcanza la genialidad.
Pretendo ─si me dejan─ abrirme un hueco en el mundo literario. Creo que es innato en nuestra condición humana la idea del triunfo, y eso incluye el deseo de tener éxito en todos los campos: familiar, social, personal y profesional. El que diga lo contrario, miente.
Por tanto, como escritora me gustaría que mi obra fuera conocida y apreciada por un gran público, que disfrutaran con ella y pudiera aportarles algo positivo. Aunque la literatura no vive de lo inmediato y una novela puede tardar muchos años en ser reconocida.  

P.F.: No puedo estar más de acuerdo contigo. Estoy segura de que lo vas a conseguir. ¿En qué proyecto estás trabajando ahora?
R.L.C.: Estoy terminando una novela histórica. Es mi salto a la novela. Necesito desarrollar situaciones más complejas y que, por tanto, requieren más número de páginas.
           
P.F.: ¿Qué libro te gustaría escribir?
R.L.C.: Casi nadie está seguro de lo que escribe, yo, al menos, no lo estoy. Me gustaría escribir uno que perdurara por encima de las modas y de las generaciones y que gustara a mayores y jóvenes. Que dejara un regusto en el lector y le provocara releerlo.

P.F.: Como todo escritor, buscas la inmortalidad. ¿Tienes algún consejo para los que desean fervientemente ser escritores?
R.L.C.: No soy nadie para dar consejos pero si me lo pides, diría que se armen de paciencia y tesón. Que sean capaces de sacrificar deporte, familia, amigos, diversiones, por amor a la escritura. Y que no le escuezan las horas que le dedica. Borges decía: «Escribo para evitar el arrepentimiento que sentiría si no escribiera». Pues el que se sienta realizado escribiendo, que lo haga. Para muchos sí puede resultar la catarsis de la que hablabas.

Rosa con su primer libro "La nueva Caperucita"
 P.F.: Sí, es cierto, el oficio de escritor es muy solitario y siempre sacrificas algo en el camino; pero por otro lado, a raíz de la cita de Borges a la que haces referencia, también la escritura tiene algo de catártico. Háblame de tus libros. ¿Cuál es tu primer libro publicado? Y qué sentiste cuando lo viste entre tus manos…
R.L.C.: Que te publiquen un libro es como parir un hijo, algo que has engendrado, alimentado y parido. Mi primer libro fue La nueva Caperucita, una colección de cincuenta y dos microrrelatos publicados por El País literario a finales del 2008.  Sentí una gran emoción, dicha, y el temor de que no gustara.

P.F.: Además tengo que decir que fui testigo de ese nacimiento que actualmente va por la segunda edición. El título alude a una Caperucita contemporánea, perdurable en el tiempo pero que ha evolucionado, y con el ingrediente del humor, apreciable en todos tus micros. De todos tus libros, cuál es el niño bonito. ¿Y de tus libros inéditos cuál es el más ambicioso?
R.L.C.: Eso no lo sé. No quiero decantarme por ninguno. Es como si le preguntas a una madre que a qué hijo quiere más. Puedo estar más satisfecha de unos que de otros. Creo que el más ambicioso es el último… por ahora.

P.F.: Qué género te gusta más: cuento, novela…
R.L.C.: Ambos. Ocurre que, si estoy inmersa escribiendo una novela, no me dedico a escribir cuentos. Y a la inversa. Pero para mí, los dos géneros son  igual de gratificantes.

P.F.: En La suma de los días, Isabel Allende dice que eligió el personaje de la extremeña Inés de Suárez por dos líneas que había leído sobre ella en documentos sobre la Conquista de Chile. Esa mínima información le picó la curiosidad. ¿Sobre qué personaje real te gustaría escribir un libro y qué personaje te gustaría parir?
R.L.C.: Por ejemplo de  Leonor de Guzmán, la amante de Alfonso XI y madre de muchos de sus hijos. Una mujer culta, muy inteligente y bien dotada para la política.
Me gustaría parir un personaje redondo, complejo, rico en matices, un personaje que dejara huella en mis lectores y perdurara en el tiempo.

P.F.: Seguro que lo harás, es más, espero que lo hagas. ¿Tienes alguna anécdota que te gustaría contar y que tenga que ver con la escritura?
R.L.C.: Bueno, en una entrega de los premios Planeta, en Barcelona, me presentaron como una escritora extremeña a Jordi Pujol padre, y me preguntó si yo era una de las finalistas al premio. Me eché a reír y le saqué de su error.

Asistiendo a la LVI edición de los Premios Planeta
con Boris Izaguirre, Jordi Puyol y Espido Freire.

P.F.: No es de extrañar que te veamos cualquier día, no como invitada (qué envidia) sino como finalista a los Premios Planeta. ¿Cuánto tiempo diario le dedicas a la escritura? ¿Prefieres por la mañana o por la tarde?
R.L.C.: Ahora, todo mi tiempo. La escritura es un vicio, o si quieres, una necesidad. Al menos escribo unas doce horas diarias. Rindo más por la mañana, pero prefiero la noche, el silencio. A veces miro el reloj y son más de las cuatro de la madrugada y apago el ordenador porque entiendo que es necesario dormir. Eso dicen. Porque por mí, me quedaría toda la noche ante el ordenador. Luego, lo compenso con la siesta.

P.F.: No sabes cómo te entiendo. Créeme, también es necesario dormir… ¿Sientes que te apoyan en tu tarea de escribir? y de ser así, quién o quienes te apoyan más…  o sientes que eres una incomprendida por gastar tu tiempo en esto en vez de hacer otras cosas más sociales.
R.L.C.: Te respondo con otra pregunta: ¿Crees que es poco social escribir para la sociedad? No pienso que estoy malgastando el tiempo. Hago lo que me gusta, aunque eso implique sacrificio. Pero un sacrificio gozoso. Hay que renunciar a muchas cosas pero, como dice el refrán: Sarna con gusto no pica.
Sobre si me siento apoyada… En casa lo hacen a su manera, dejándome todo el tiempo para mí, regalándome parte de su tiempo, leyéndome. Otras personas me apoyan y me animan a seguir, me ayudan, opinan sobre mis escritos, pero pienso que con subjetividad, porque en su mayoría son muy indulgentes.

P.F.: Volviendo a Umbral, en una de sus columnas bajo el título “Oficio de leer” publicadas por El Mundo, dijo que las relaciones entre leer, vivir y escribir, dan, ciertamente, mucho que pensar. A colación de la pregunta que usas como respuesta, y hablando de Sociedad ¿Qué opinas del camino que lleva la sociedad actual, de los políticos, de la crisis y todo ello con el devenir de la literatura?
R.L.C.: Últimamente estoy decepcionada de la política y de los políticos. Pienso que en política se va a servir al pueblo, no a vivir de ella. Pero muchas veces, no se elige a los más capaces y mejor preparados para un cargo, sino a los más dúctiles y obedientes, o a los amigos. Hoy día se han perdido la mayoría de los valores tradicionales y esto ha llevado al desencanto de los jóvenes y de mucha gente, de todos los partidos. Porque en cualquier profesión no debe perderse nunca la dignidad ni la honestidad, pero en política creo que hay que ser aún más transparentes porque los ciudadanos les han dado su confianza para que gobiernen y traten de conseguir una sociedad mejor, no una casta corrupta. Y en política especialmente, hay que predicar con el ejemplo.  
Por otra parte, los recortes en cultura y educación afectan a toda la sociedad. La falta de ayudas a instituciones culturales repercute negativamente en los escritores. Los efectos de la crisis son una espiral: si la economía se para, no hay trabajo; si hay paro, no se consume; si no se consumen libros, las editoriales no publican, o publican poco y arriesgan menos aún, por no hablar de la quiebra de muchas de ellas.
Respecto a la Literatura, siempre ha aportado valores, crítica y soluciones a la sociedad y en estos tiempos creo que no varía de la de otras épocas, aunque se caiga en el desánimo de la inutilidad de la escritura frente a la brutalidad. La gente no busca verdades absolutas pero se refugia en los libros para que, a través de sus páginas, sienta admiración o vergüenza de ser quienes somos.
Tengo la sensación de que asistimos a un fracaso social a nivel mundial, y estamos en un estado de emergencia. Y en literatura, no sólo hay algo de hondamente inútil, sino también mucho de heroico en ella. Porque leer y escribir representan ejercicios de inteligencia, de aventura, de desacuerdo, de provocación,  de sentido común frente al pánico, el disparate y la indiferencia. 
Pero ocurre que, hundidos en la materialidad cotidiana, a cuestas con la pobreza, el desahucio, la desigualdad, el engaño, la corrupción, alguno podrá rebatir la eficacia de los libros. Podríamos pensar: ¿A quién puede interesarle el mundo de la fantasía, de la palabrería, mientras se está en un estado de sitio, sin tregua? Por otra parte, si todas las obras, desde Platón hasta el último ganador del Cervantes ya han demostrado que toda la cultura, todo el conocimiento acumulado no pueden hacernos mejores como sociedad, si está claro que este es un momento en el que las acciones tienen preeminencia sobre la reflexión, ¿tiene sentido hablar de aportaciones literarias?


P.F.: Al compás de tus reflexiones y sobre todo contestando a la última pregunta que lanzas al aire, yo afirmaría, como sostiene la escritora estadounidense Nicole Krauss, que La literatura, como el arte, aporta consuelo a quien lo disfruta, sobre todo en unos momentos convulsos como los que vivimos actualmente” y por lo tanto no perdamos de vista la importancia de su papel, lo que nos lleva a tener esperanza.
Por otra parte me alegra que te sientas apoyada en tu devenir con la escritura, porque la comprensión hace el camino más fácil. ¿Cómo es el proceso de escribir y publicar? Y estoy pensando en las editoriales, la espera del escritor a la hora de obtener una respuesta…
R.L.C.: Si me lo preguntas en general, te diré que el proceso de escribir es gratificante y el de publicar, desesperante. Los libros se estrellan contra el muro de las editoriales que muchas veces ni responden, y no apuestan por autores noveles. A nivel personal, te diré que he tenido mucha suerte (o porque me lo he currado y he perseverado). No he tenido problemas para publicar, por lo que estoy muy agradecida a las personas que han creído en mí y me han dado esa oportunidad.

Presentando sus libros en Madrid
P.F.: Estoy segura de que tu suerte ha venido acompañada con el trabajo que haces, que yo sé que es mucho. ¿Qué libro publicarás próximamente?
R.L.C.: Una novela histórica ambientada en el siglo XVI, que espero vea la luz este año 2013.

P.F.: Una información privilegiada. La esperamos con ganas. ¿Quieres añadir algo a esta entrevista?
R.L.C.: Que te agradezco la deferencia que has tenido de dedicar tu tiempo al diseño de las preguntas y a colgarla en tu blog. Te animo a seguir escribiendo y te felicito por esa VentanaDieléctrica que ilumina a los escritores, la abres al mundo, y hace pasar un rato agradable a tus lectores virtuales.

P.F.: VentanaDieléctrica está orgullosa de abrir su ventana a personas como tú, llenas de vitalidad, tesón, proyectos y futuro. Agradezco tu valentía al ponerte en mis manos, gracias por haberme concedido tu tiempo, por tus palabras y por haber compartido tus experiencias y tus reflexiones.
Estoy deseando poder hablar de tu próxima novela en mi blog, dar esa primicia.
Te deseo muchos libros y muchos éxitos.